domingo, 25 de noviembre de 2012

¿Tiene razón un político cuando se atreve a hablar de “la realidad”, cuando nos habla de ”la verdad”?


¿Acierta un historiador cuando describe una serie de “hechos” históricos?

Cuando hablamos de “lo real” nos referimos a aquello que es auténtico, a la inalterable verdad, a aquello que es la dimensión externa de la experiencia.

Lo real” existe en oposición a “la realidad”, que está más bien basada en la percepción sensorial de las cosas.

Sin embargo, en nuestra vida cotidiana, en nuestro hablar diario, no distinguimos de manera tan afinada entre ambos términos como sí se hace en filosofía. Así, confundimos ambos conceptos, lo real y la realidad y los vemos de forma indistinta. De la misma manera, confundimos y mezclamos en nuestra forma de pensar términos como, verdad, hechos, realidad, lo real.

Probablemente no hay ciencia en que la demostración empírica de los hechos observables haya avanzado más que en la física clásica. Los hechos en física son siempre demostrables, medibles, observables. Podríamos decir incluso que difícilmente opinables. A pesar de ello, incluso en física, la cosas no siempre son lo que parecen. En 1927, Werner Heisenberg, físico alemán y uno de los padres de la física cuántica, formuló su famoso principio de incertidumbre que de forma muy simplificada viene a decir que en física experimental, la posición del observador o el sistema de medición utilizado en un experimento siempre acabará perturbando en cierta medida los resultados observados y, por tanto, las conclusiones de la investigación.

No pretendo introducirme en el mundo de la física, campo que no domino ni pretendo dominar pero, si ese principio de incertidumbre influye en nuestra percepción incluso de los hechos físicos, ¿cómo no va a influir en otras áreas del conocimiento o en otros ámbitos del comportamiento social que son mucho más opinables?

Todos conocemos una famosa frase atribuida al escritor británico George Orwell que dice que la historia siempre la escriben los vencedores. Con esa frase tenemos ante nuestros ojos la versión, en clave de historia, del principio de incertidumbre de Heisenberg. Entendemos como historia aquellos periodos de la humanidad de los que hemos podido encontrar huellas escritas de los hechos ocurridos pero, seguro que lo han pensado alguna vez: alguien escribió aquellos textos, alguien añadió al relato de las cosas el sesgo propio del observador, de su entorno, de sus anhelos, de sus fobias y de sus filias. De la misma manera que las películas que narran hechos históricos difícilmente lo hacen de una forma neutral y siempre encontramos en ellas los sesgos propios, conscientes o inconscientes, de quienes la han hecho posible.

Y, ¿qué me dicen de la prensa?, ¿es verdaderamente objetiva e independiente tal y como se definen tantos y tantos medios de comunicación? La respuesta es rotundamente no. La la única diferencia es que pueden existir medios de comunicación en los que el sesgo en su visión de las cosas sea más consciente que en otros, pero poco más. Por tanto, en el mejor de los casos, estaría dispuesto a reconocer que puede existir prensa con un cierto nivel de independencia -aunque tampoco eso me parece muy seguro- pero no creo que existe prensa objetiva por el simple motivo de que la objetividad -principio de incertidumbre de Heisenberg aplicado a las ciencias sociales-, no existe.

Supongo que muchos de ustedes lo habrán hecho alguna vez pero, prueben a leer una misma noticia en tres o cuatro rotativos diferentes. ¿A que en ocasiones parece que se enfrenten a realidades completamente distintas? Entonces, ¿qué hacen los medios de comunicación?: ¿informan, adoctrinan, son altavoces de opinión? Prefiero dejar la respuesta a su buen criterio, yo no lo tengo nada claro.

Y, ¿qué me dicen de la economía? No hay nada peor para una ciencia social como la economía que el hecho de haberse matematizado de forma tan profunda. En economía la realidad suele explicarse a través de cifras pero, ¿qué cifras escojo? Las realidades complejas requieren de una gran batería de datos para intentar acercarse de forma lo más racional posible a la comprensión de la misma pero incluso un observador supuestamente neutral de un hecho económico suele poner más énfasis en unos datos que en otros por los motivos más variopintos y por ello la objetividad en economía es también algo de lo más discutible. Desconfien de cualquier persona que pretenda influir en su opinión sobre algún tema complejo esgrimiendo tan solo una o dos cifras. O no sabe o pretende llevar el ascua a su sardina.

Podría seguir hablando de otras disciplinas, poniéndoles multitud de ejemplos, hablando de la inexistencia de la objetividad también en política y de la aplicación del principio de incertidumbre de Heisenberg a muchas facetas de la vida pero creo que ello excedería del propósito de este blog y prefiero que ustedes se imaginen todo tipo de situaciones en las que ese principio se aplica. Lo único que me atrevo a asegurarles es que la verdad no existe.


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